Resumen de las ordenanzas de buen gobierno de Hernán Cortés

Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano, marqués del Valle de Oaxaca, fue un conquistador español, quien lideró a principios del siglo XVI, la expedición para la conquista de México y el final del imperio mexica, poniendolo bajo dominio de la Corona de Castilla y al cual fue denominado Nueva España.

Desde 1524, Hernán Cortés se le confirió autoridad suprema para discernir en los asuntos concernientes a las provincias del Nuevo Mundo. Su principal misión fue la de dejar el terreno listo para los virreinatos, creando leyes, institucionalizando a los pueblos de indias, regulando el comercio, organizando la administración pública, vigilando los puertos y negocios públicos de ultramar y ratificando nombramiento de funcionarios.

Como Capitán General y Justicia Mayor de la Nueva España,  manda a dar lectura públicamente a una ordenanzas, siendo la primera vez que da reglas con el fin de establecer una mejor relación entre los españoles y los indios.

Es un reglamento de carácter social y jurídico, lo cual se dio el 20 de Marzo del año 1524 en México durante el gobierno de Hernán Cortés, fue dirigido a vecinos o moradores. Son en total veinte ordenanzas que se resume a continuación:

PRIMERO: ordenó que cualquier vecino o morador debería de tener en su casa armas defensivas como lanza, puñal o casquete, para ser mostrados en los alardes  y si no lo tenían dichas armas eran castigados con penas monetarias de diez pesos de oro que tenían que pagar la mita a la cámara del  fisco de su alteza y la otra mitad para obras públicas de la ciudad o villa donde fuese vecino.

SEGUNDO: ordenó que todo vecino que tuviere repartimiento de indios, tuviera en su poder una serie de armas defensivas de España como: ballesta, bambote, escopeta y todas las cosas necesarias para ser mostrados en los alardes y si en caso no los tuvieran tendrían que pagar multas económicas en pesos de oro y hasta con la pérdida de los indios que tenían en su poder.

TERCERO: Ordenó que todos los vecinos de dicha ciudad Villa que tuvieren de quinientos indios para arriba hasta mil, tengan un caballo o yegua de silla con todos sus implementos necesarios para salir en los alardes y ser mostrados bajo pena de pesos cincuenta pesos por no salir en una primera vez, el doble de pesos en una segunda y hasta la pérdida de indios en una tercera vez de incumplimiento de la ordenanza.

CUARTA: que los vecinos de dichas ciudades que tengan de dos mil indios para arriba, tengan las  armas y caballos, estaban obligados a tener lanzas, picos, cuatro ballestas o escopetas, bajo penalidad  monetaria y hasta con la pérdida de indios por el incumplimiento de dicha ordenanza.

QUINTA: que los alcaldes y regidores de las ciudades, villas o lugares estaban obligados a hacer dichos alardes y a tener espías y caballos en dichas ciudades y en caso de incumplimiento de dicha ordenanza tenían que pagar penas en pesos de oro, en pérdida de oficios y de indios.

SEXTA: que cualquier vecino que tuviese indios de repartimiento sea obligado a sembrar  con ellos en cada año, por cada cien indios, cien mil sepas de tallos de vid o sarmientos en el lugar que le pareciere sin perjudicar a terceros y por su incumplimiento tendrían que pagar medio marco de oro, la pena doblada y hasta la pérdida de indios.

SÉPTIMA: que habiendo en la tierra plantas de vides sean obligados a enterrar las sepas que tuviesen de la planta de la tierra o plantarlo de nuevo.

OCTAVA: que habiendo otras plantas de árboles de España como trigo, cebada y otras legumbres, sean obligados a plantar o  sembrar en los pueblos de los indios que tuvieran bajo penas susodichas.

NOVENA: como católicos y cristianos nuestra principal intención ha de ser el servicio y honra de Dios nuestro Señor, mando que todas las personas que en esta Nueva España tuviesen indios de repartimiento sean obligadas a quitar todos los ídolos que tuviesen bajo pena del pago de medio marco de oro, pena doblada o pérdida de indios.

DÉCIMA: cualquier vecino que tuviese indios de repartimiento que traiga a los hijos varones de los señores que tuviere en la ciudad o villa y si hubiera monasterio, los de a los frailes para que los  instruyan en la fe católica.

ONCEAVA: que los alcaldes y regidores paguen un salario a una persona que sea hábil, suficiente y de buenas costumbres para instruir a los muchachos.

DOCEAVA: mando que cualquier persona que tuviese indios de repartimiento, que sean de dos mil arriba tenga en el pueblo un clérigo u otro religioso para que los instruya en las cosas de nuestra Fe Católica y les prohíba sus ritos y ceremonias antiguas y administre sacramentos de la iglesia, bajo la pena por su incumplimiento la perdida de indios.

TRECEAVA: en caso de tener pocos indios de repartimiento y que estén ubicados a poca distancia de tierra tengan un clérigo o le paguen para que tenga cargo de todos sus indios.

CATORCEAVA: mando y defiendo que ninguna persona de cualquier ley, estado o condición que sea, no apremie pidiendo oro a los indios.

QUINCEAVA: mando que todos o cualquier persona que tuviere indios prometan o estén obligados a residir y permanecer en estas partes por espacio de ocho años y por incumplimiento podrían perder todo lo ganado en estas partes.

DIECISEISAVA: que las personas que quisieren permanecer en estas partes, no les serán removidos ni quitados los dichos indios, salvo por causales antes mencionados o mal tratamiento de dichos indios.

DIECISIETEAVA: mando que todas las personas que tuviesen indios traigan a sus mujeres en el lapso de un año y medio, con el fin de mantener la residencia y permanencia en el lugar. En caso de incumplimiento la pena de perder indios y todo con ellos adquirido y ganado.

DICIOCHOAVA: por cuanto en esta tierra hay muchas personas que tienen indios de encomienda y no son casados y que conviene para la salud de sus conciencias y de la población, mando que tales personas se casen, traigan a sus mujeres a esta tierra en el lapso de un año y medio.

DIECINUEVEAVA: que todos los vecinos de las ciudades y villas de Nueva España tuviesen indios de repartimiento tengan casas pobladas en las partes donde son vecinos dentro del año y medio, caso contrario se perderán los indios si lo tuvieren.

VEINTEAVA: que todas las personas  que hayan contribuido con su majestad, en la conquista y pacificación de ella, sean gratificadas conforme a sus servicios y calidad de sus personas y todos queden satisfechos y contentos según razón.

Lo puedes descargar el material inédito de las ordenanzas aquí.

file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Ordenanzas-3.pdf

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